martes, 4 de octubre de 2011

Magia

Día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, una relación se rompe.
Motivos? Más que olas en el mar, pero y el más común?
El desgaste del tiempo, la falta ilusión, costumbre, se nos perdió la magia...

La magia no se pierde, la magia no se escapa ni se destruye.
La magia se esconde, se camufla entre la rutina y los enfados, se queda quietecita y sin hacer ruido en un rincón.
No hace nada, sólo espera, nos espía.
Espera a que alguien la eche de menos, espera a que la busquemos, a que queramos encontrarla otra vez.
Sólo busca que descubramos su escondrijo para saltar a nuestros brazos, como la niña que juega al escondite en casa.

El amor, la ilusión, la chispa...
Nada de eso desaparece jamás. 
Simplemente nos olvidamos de ellas, dejamos que sean ellas las que vengan a nosotros, y cuando vacilan ante nuestra llamada nos limitamos a dejarlas escapar.

Si algo te importa, nunca renuncies a ello, no te resignes, jamás lo des por perdido. 
No importa cuanto tardes, ni cuanto tengas que hacer para conseguirlo, sólo lucha.
Todo lo que buscas te está esperando, está justo encima de ti.

Sólo tienes que ponerte de puntillas, estirar el brazo, cogerlo suavemente, rodearlo, y no dejarlo escapar.


domingo, 2 de octubre de 2011

Sueños no aptos para la vida real

Muchas veces, hacemos lo que hacemos por obligación, decidimos nuestro futuro según sea lo más sensato, nos guiamos por la efectividad, lo práctico, lo seguro.
Los sueños donde quedan? Encerrados en el cajón de lo imposible, enmarañados junto a otros que no tuvimos el valor de perseguir.
Luego, vemos a otros que deciden seguir sueños para nosotros absurdos, los tachamos de locos, y hasta nos burlamos de ellos con frecuencia, no se, una fachada que encubre nuestra admiración, nuestra envidia, ese odio hacia nosotros mismos, esa maldita falta de valor.

viernes, 1 de julio de 2011

Y medio año después...

Bienvenidos a la peor noche de mi vida.
En ella dolor, tristeza, lloros, risas inexplicables, pérdidas, desmayos, pánico, terror.
Un alma rota, un corazón en pedazos que rompen contra el suelo, explotan.
Una agonía profunda, plena, de la que corta la respiración, de la que hace que caigas al suelo.
Miedo, mucho miedo, la mayor culpabilidad que puede existir dentro de este infinito cosmos.
Abismo.
Amor, indiferencia, dolor, sentimientos rotos, ternura y complicidad.
Todo a la vez, junto, mezclado, en pura simbiosis, una combinación explosiva, corrosiva, mortal.
Como estar en el borde de un precipicio, a punto de caer, oliendo tu propia muerte, el final, tu destino.

lunes, 24 de enero de 2011

Nuevo blog! =D

Pues nada, para todos los que me leéis, y también para los que aún no lo hacen, deciros que he abierto un nuevo blog.
En él estoy escribiendo la historia de una mujer que pierde a su marido en la guerra tras toda una vida juntos, y se dedica a escribirle cartas porque se niega a creer en su muerte.
Es una historia de amor, lucha y superación.
Si queréis pasaros, podéis encontrarla en:


Tú ya no estás, pero el mundo sigue girando.

Espero que la disfrutéis y me déis vuestra opinión.
Gracias.

jueves, 20 de enero de 2011

Music? Forgotten, I think

Eran los maravillosos años 80, aquellos diez años, puro rock and roll.
Era la década de los grandes, de los grandes de verdad.
Era la época en la que la música marcaba el ritmo de vida de cada uno de aquellos que ajenos a la realidad externa soñaban con escenarios que rozaban el cielo.
Era cuando la música eran solos de guitarras de esos absurdos, que escapan al entendimiento humano excepeto del de aquellos elegidos para regalarlos.
Era cuando música eran letras, eran sentimientos, emociones.
Cuando cada punteo era una gota de sufrimiento, de agonía, angustia, cuando cada acorde era éxtasis.
Era un Don´t stop believin´, un Sweet Child O´Mine, un vertiginoso Elevation, el gran Dude Looks Like a Lady, más de un Love Affair, un Livin´  on a Prayer.
Aquel era mi mundo, aquel era mi país.
Y llegué tarde.
13 años tarde.
Aparecí aquí, en este mundo, en estos años, en los años en los que el agobio es el pan de cada día, los días en los que los sueños por cumplir no son mas que nubes, y en los que la lista de cosas que quedaron por hacer no hace otra cosa mas que crecer día a día.
Me tocó vivir donde lo único que llega al alma son los ídolos adolescentes "made in Disney", o las repetitivas y perforantes melodías techno-dance, donde las letras no son mas que frases que se repiten sin sentido, días en los que el sexo se eleva a su más mínima expresión, necesidad básica, nada más.
Llegué en el momento y al lugar equivocado. Llegué a tiempo de no más que soñar con mis grandes, de imaginarme lo que habría sido sentirlos en estado puro, de imaginar lo que habría sido estar allá arriba.
Llegué en el momento equivocado si, pero al menos la vida quiso premiarme con un príncipe de película blanco y negro.
Y lo cierto es que compensa.